Es que nuestra vida viene en pedacitos, así como el comercial de conocido chocolate nos induce a creer, es fácil de comprobarlo también. Pero son mis pedacitos los que todos los días me atacan, convirtiendo mis pedacitos de vida en pedacitos de caos y más aún lo bien que nos sentimos siendo parte de él. Por eso es que no importa cuando daño nos proporcione dichos pedacitos, igual lo sabemos afrontar al final, hacemos un entremés con ello y nos chupamos los dedos mientras deglutimos el último pedacito de caos que ahora es alimento de nuestra mera vida.

Que esperas que diga, que simplemente ese pedacito de vida tú lo quieres evitar y terminas evitándolo y todos felices y contentos, no lo creo. Porque te mofas de el pedacito llamado chicha, lloras con el pedacito de la nostalgia y más aún te jactas del pedacito de la sabiduría. Nos mofamos, lloramos, jactamos ¿ Algo más?
Yo como fiel comensal, todo cómodo y sin tanto alarde cojo el primer pedacito que tengo servido, lo asimilo, forma parte de mí y pronto se vuelve obsoleto, y así sigo con tantos pedacitos me pongan en la mesa del mundo y yo vea el momento y tiempo indicado para devorarlo. A mi costado no hay más que otro amigo hambriento y sediento que busca llenarse la panza de algo, quien sabe, más ilícito de lo que yo eh probado, y así todos los de mi diestra, no sólo mi amigo, dan bocado a la cumbia, la vergüenza, el ruido, la alienación y cuanto colorido comestible se les apetezca.

Por eso me hieres, porque ando en el transporte público y me bombardeas de comensales hambrientos de quien sabe que bocado, porque me matas con tu ruido, con tu tormento, con tu tráfico imparable, me traumas con tus escenas ya algo clichetizadas que simplemente me asusta y me aburre, tus suicidios, tus asesinatos, me llegas a matar con la plena inseguridad que me brindas, me destruyes pensando que soy un simple juguete que un niño puede manipular, porque aquellas imágenes de bien se nos están viniendo abajo, porque te contentas que ya me mataste e insistes mandándome gobernadores que sólo buscan mi indiferencia, me haces crítico y yo te critico, porque me desaliñas con tu mirada que mi caminar lo llevas a una cuerda floja, porque me pones en aprietos insostenibles que luego se escurren con trivialidades, porque no me contentas aunque sea eso lo que pretendas mostrarme, porque me rematas y no dejas descontento a ninguno de tus comensales, mientras estos se inflan cada día y nos volvemos obesos de tanto pedacito tuyo, porque nos cuesta desechar aquello rico y delicioso, mientras nosotros fieles a tu comida nos seguimos inflando hasta que aquel quiebre anhelado llegue. Nunca nos sentimos tristes de probarte, porque eres deliciosa, pero mortal. Lima, repito mucho "pedacitos" porque así es como me atacas y quiero que te des cuenta. Por eso Lima me matas, perdón no sólo eso, me rematas.
Diseño: Angel R.
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