
Siempre hay algo que contar
Quisiera contar miles de historias, pero en realidad me cuesta representar y poder expresar en palabras tantas emociones encontradas. Me cuesta hablar sobre aquellas caras que expresan simples cosas que transmiten mucho. También es duro poder recrear historias que suceden y te llenan de asombro, como el echo de contar una aventura limeña, un desfaz en el amor o un quiebre emocional. Que grato es encontrar gente rica todos los días, rica porque sonríe, porque llora, porque envejece,porque siente y porque transmite. Personas que hacen de personajes anónimos todos los días pero nos muestran y cuentan su vida. Pero cual sería lo emocionante si fuera fácil contar algo, no habría asombro, no habría magia. Pero lo bueno es que siempre hay algo que contar.
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