25 marzo, 2010

Mi Niño

Anoche te escuché llorar, peleabas con tu hermana por cariño. La puerta estaba cerrada, trataban de encerrarse y fingir que nada pasaba; pero ahí estaban. Yo escuchando cerca del computador, mientras mi hermano me decía que nada pasaba que era pleito de hermanas, pero tú llorabas, tú estabas triste, yo estaba triste. Nuestros hermanos se fueron, sólo nos dividía un pasillo mas una puerta, seguías triste.

Cerca de las diez y tus lágrimas no cesaban, escuché que dijiste que extrañabas a tu mamá, que querías correr a abrazarla, que sentías melancolía, que eras ajena a todo este entorno. Eso era nuevo, o quizás no. No quería recordar que también yo me agudicé, que también yo grité que quizás yo no lo hice en mi cuarto y en mi cama como tú, que quizás a mi me bastó una mesa y una sala ajena; pero igual lloré.

No aguanté y atravesé el pasillo y la puerta rompiendo con mis fantasmas, rompí con ese orgullo y fui a contemplarte, a consolarte como yo me consolaba, como yo me acariciaba. Te conté la mejor historia sólo para apaciguar tu llanto y esperé a tu sonrisa, señal de victoria. Mi rostro rompió su dureza, habías ganado, no fue tu intensión, como hubieses sabido que yo también morí así. Simplemente te echaste al llanto , simplemente me eché al llanto.

Ya estabas inconsciente, eras presa de Morfeo, vi tus cabellos revueltos, tu sonrisa en el sueño, tu piel sudorosa y mi niño durmió como tu lo hacías. Mi niño olvidado, mi pesadilla olvidada, la acababas de vencer, no sabía si darte gracias igual no lo podías entender. Corrí tras el pasadizo y me senté junto a la pared, dejando la puerta entreabierta viéndote crecer.

No hay comentarios: